Descubrimiento, valoración y explotación de oportunidades: las tres actividades fundamentales para definir en qué consiste el emprendimientosemprendimiento. El emprendedor se caracteriza entonces por cómo interactúa con estas tres variables las cuales, a su vez, le dan forma a su proyecto de negocio.

Por este motivo los emprendimientos pueden abarcar la producción de nuevos bienes o servicios, nuevas aplicaciones para los que ya existen, la reorganización y combinación de procesos, mercados, recursos, etc., y en el mundo real podemos encontrar una inmensa variedad de emprendedores, con muy distintas características.

 Las dos concepciones sobre las clases de emprendedores que existen

Aquí hablaremos de dos concepciones sobre las clases de emprendedores que existen. Las llamaremos la concepción Alfa  y la concepción Beta del emprendedor. Las diferencias entre una y otra nos permitirán ubicar la manera en que los emprendedores de uno y otro grupo descubren, valoran y aprovechan sus oportunidades. Finalmente, podrán ayudarle a responder una pregunta que podría clarificarle muchas cosas: ¿qué clase de emprendedor es usted?

La concepción Alfa del emprendedor

Muchas veces se concibe al emprendedor como un individuo líder, con condiciones superiores (que pueden ser de diversa índole) para innovar e iniciar proyectos. En la concepción Alfa del emprendedor, el emprendedor es un sujeto que impulsa cambios por sus capacidades y su potencial creativo. Se trata de un sujeto que crea oportunidades o que tiene un punto de vista creativo para aplicar sus conocimientos o medios allí donde las circunstancias lo permiten para así configurar una nueva oportunidad.

Emprendedores de esta clase pueden considerarse aquellas personas que crean en campos como el de las transformaciones técnicas, tecnológicas y científicas. Así, por ejemplo, quienes diseñan o fabrican dispositivos tecnológicos. Por ejemplo: Desarrolladores de software, aplicaciones o juegos de video, constructores, diseñadores o inventores, etc. También aquellas personas que empiezan de cero su propia empresa con una idea novedosa.

De esta forma, esta clase de personas aportan a la economía, la producción, generaran empleo y dan lugar a nuevas formas de negocios. Los aspectos psicológicos o las capacidades personales toman así especial preponderancia para comprender la figura del emprendedor.

La concepción Beta del emprendedor

La concepción Beta del emprendedor lo representa como alguien que principalmente descubre oportunidades que ya se encuentran en el ambiente. Dado que las oportunidades están siempre presentes en la realidad, más que creadas por «individuos especiales», pueden ser descubiertas por cualquier persona que les preste la atención adecuada.

Así las cosas, las transformaciones y desequilibrios permanentes en el mercado y las sociedades concretas permiten que un individuo lo suficientemente atento o alerta se percate de los cambios o espacios abiertos que dan lugar a una oportunidad. Aquí, los factores psicológicos y la formación especializada –aunque importantes-, no tienen el mismo peso que en la concepción anterior. Aunque son necesarias ciertas aptitudes, las actitudes son lo determinante, pues sin ellas no es posible la disposición de ánimo necesaria para «pescar» algo valioso.

Podemos encontrar muestras de esta clase de emprendedores en quienes compran un negocio a un tercero para levantarlo, mantenerlo o mejorarlo; quienes acceden a una franquicia, quienes aprovechan un desarrollo técnico o de otro tipo para prestar un servicio, etc. Muchos casos de emprendimiento social también caben aquí. Por ejemplo, el restaurante llamado Fifteen de Jamie Oliver incorporó a jóvenes desaventajados para formarlos como cocineros y posteriormente abrir locales en Amsterdam y Cornwall aprovechando la idea de brindarles apoyo y reconocimiento social. Un caso similar es el de Karen Bradley con su compañía de teatro comunitaria Dramatize, que busca incluir a jóvenes y adultos con dificultades de aprendizaje para dramatizar distintas obras en su propia compañía sostenible.

 El sentido de esta distinción

Como puede apreciarse, cada concepción interpreta de manera distinta las características del emprendedor, así como el proceso de descubrimiento, valoración y explotación de la oportunidad. Claro está que esta distinción que empleamos es sólo provisional y no se encuentra de forma tan tajante en la realidad, pero ella nos permite ubicar mejor nuestra posición, actitudes, posibilidades y limitaciones para sacar adelante nuestros proyectos y lograr nuestras metas.

A pesar de la multiplicidad de emprendimientos y emprendedores que encontramos en la realidad, con demasiada frecuencia tendemos a ver las oportunidades, los proyectos, y a nosotros mismos en el marco de una de las concepciones antedichas, lo cual puede, bien motivarnos, o por el contrario desmotivarnos. Veamos un ejemplo:

Muchas veces una persona que está considerando iniciar un proyecto se desmotiva de hacerlo al pensar que no tiene las condiciones psicológicas, las capacidades sociales o el conocimiento para crear algo nuevo o innovar. Midiéndose con la regla del emprendedor Alfa (A), pierde de vista que podría ser un emprendedor Beta (B) y deja de prestar atención a las posibilidades que le ofrece su medio.

También ocurre muchas veces que un mismo emprendedor Alfa (A), habiendo tenido una idea o intuición, no intente llevarla a cabo por considerarla demasiado evidente, poco especial, de poco alcance o que simplemente está a la vista de todo el mundo. El propio Alfa (A) eleva demasiado su propia regla. Por esta razón, también suele acontecer que alguien que se considera a sí mismo un emprendedor Alfa (A), vaya a extremos, bien desaprovechando las opciones que su medio ha abierto a la espera de su «revelación creadora», o bien conformándose con un lugar de tranquilidad en lo ya existente cuando tendría serias opciones para innovar.

Es importante notar y mantener presente para uno mismo que la realidad brinda múltiples ejemplos de emprendedores y emprendimientos para así evitar quedar presos de esquemas que limiten nuestras proyecciones y acciones. Hay que conocer nuestro lugar, pero ser flexibles con nosotros mismos para mantener abierta la posibilidad de movernos.

Crear algo con algún rasgo novedoso es ciertamente extraordinario, pero el emprendimiento no es exclusivo de sujetos Alfa (A) con capacidades superiores. Es perfectamente posible y, en muchos casos, enriquecedor y productivo enfocarse en desarrollar proyectos con base en las condiciones que están previamente dadas en nuestro medio y aprovechar nuestras oportunidades como emprendedores Beta (B).

Cualquiera sea su caso, en Master Marketing encontrará acompañamiento, ideas y asesoramiento de alta calidad para llevar a buen término sus respectivas metas, sin importar cuál sea su punto de partida.

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